Melania Guerra: "Hay que convertir el océano de víctima del cambio climático en el gran héroe que nos puede salvar" - Congreso Futuro

Melania Guerra: «Hay que convertir el océano de víctima del cambio climático en el gran héroe que nos puede salvar»

La científica y exploradora costarricense, que expuso en Congreso Futuro, adelanta que este año se busca llegar a un acuerdo histórico sobre regulación de aguas internacionales.

Desde pequeña la costarricense Melania Guerra quiso explorar ambientes extremos. Estudió Ingeniería Mecánica en la Universidad de Costa Rica y luego realizó un doctorado en Oceanografía en la Universidad de California, tema que la llevó a cumplir su sueño de viajar conociendo nuevos lugares, y ser la primera mujer en explorar ambos polos del planeta.

Se especializó en el impacto del cambio climático en regiones polares y trabaja por traducir el conocimiento científico en la toma de decisiones internacionales, lo que se conoce como diplomacia científica. El domingo pasado llegó a Chile para participar en el Congreso Futuro 2020, y tras su exposición del lunes en Santiago, se trasladará hasta la región de Aysén para realizar una charla mañana viernes. Para ‘La Tica Polar’ -apodo que recibió por el blog en el que difunde ciencia y su experiencias de viajes-, el océano es clave para enfrentar el cambio climático, porque ‘tiene la función de regular el planeta, de mantener y regular el clima global’. No obstante, explica que esta función ‘le cuesta muy cara’, porque recibe el impacto del calentamiento global que se traduce en la elevación de los mares, el movimiento de la fauna marina, la acidificación y ondas de calor marinas.

‘Tenemos que convertir el océano de víctima del cambio climático en el gran héroe que nos puede salvar’, asegura. Guerra dice que un océano saludable, que funciona de forma natural, absorbiendo calor y carbono sin sobrecargarlo, puede cumplir un cuarto del camino para mantener el calentamiento global en una trayectoria de 1,5 grados celsius, meta establecida en el Acuerdo de París. El resto, dice, se podría alcanzar a través de bosques y otras estrategias. La experta comenta que este año es clave en materia de océanos, ya que se realizarán dos cumbres que podrían mejorar su situación. En abril se llevará a cabo la cuarta reunión de la ‘Conferencia Intergubernamental sobre Biodiversidad Marina de áreas más allá de la Jurisdicción Nacional’ de las Naciones Unidas, en la que se podría llegar a un acuerdo sobre aguas internacionales. ‘Busca resolver cómo regular ese 45% del planeta que pertenece a todos y es responsabilidad de todos, pero que nadie tiene jurisdicción sobre él’. Se espera que el acuerdo establezca áreas marinas protegidas en aguas internacionales, lo que permitiría proteger y crear resiliencia para asegurar que el océano funcione de forma saludable.

El segundo evento es la Conferencia de las Partes de la Convención de la Biodiversidad Biológica, que se realizará en octubre en China,enfocada en biodiversidad, clima y océano. Aquí la meta es lograr acuerdo para proteger cada ecosistema, incluido el océano. ‘Necesitamos países que sean valientes, que se sumen y quieran hacer cosas ambiciosas, como proteger un 30% de los ecosistemas y acordar un tratado internacional de océanos’, sostiene Guerra. Respecto de lo que puede hacer cada país para proteger los océanos y crear políticas públicas, apunta a su país. Comenta que Costa Rica, al darse cuenta de que la pobreza multidimensional estaba en las zonas costeras, cambió el paradigma y pasó de ver los mares como un tema medioambiental a abordarlos desde las dimisiones económica y social, ‘viendo al océano como un generador de riqueza’. Se trata del concepto de economía azul, que significa ‘ser sostenible, que aprovecha recursos del océano, pero que es responsable con las futuras generaciones, asegurando que esos recursos existan en el largo plazo’.

En esta línea, comenta que en 2015, casi 80 países -menos de la mitad de los participantes de la Cumbre del Clima (COP25) – mencionaron al océano en sus Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC), compromisos para reducir las emisiones que los países deben renovar en la próxima COP26 que se realizará en Glasgow. ‘Los países tienen que ser más ambiciosos, ya existen los métodos cuantitativos para que el océano sea considerado como uno de los aliados (para mitigar los efectos del cambio climático) y también para incorporarlo dentro de las NDC’, señala Guerra. Para avanzar en esta materia, dice, se requiere capacitar mejor a los países para que entiendan la ciencia y tengan las capacidades técnicas para hacerlo.