Kate Devlin: la científica que indaga la influencia entre robots sexuales y las personas - Congreso Futuro

Kate Devlin: la científica que indaga la influencia entre robots sexuales y las personas

La investigadora británica se encuentra en Chile durante el Congreso Futuro 2020. Sus estudios apuntan a esclarecer la relación entre humano y robots en el ámbito del sexo.

Hace cuatro años, cuando investigaba sobre el desarrollo de la interacción humano-computadora en la industria del sexo, se topó con un titular que vaticinaba el fin de las relaciones sexuales por el surgimiento de robots. Para Kate Devlin, doctora y profesora titular del Departamento de Humanidades Digitales del King’s College de Londres, fue una motivación para indagar, entender y poder explicar cuáles han sido las consecuencias de los avances tecnológicos y la robótica relacionada al sexo.

De ahí en adelante, Kate Devlin indaga sobre los avances que la industria del sexo ha hecho en materia de robots, como las muñecas sexuales que son desarrolladas con Inteligencia Artificial. Así mismo, la científica británica analiza los avances clínicos hechos en este mismo campo, con el fin de mejorar deficiencias sensitivas en las personas. Durante los últimos años ha escrito diversos artículos sobre el fenómeno de la robótica en la industria sexual. Entre ellos se destaca «Turned on: science, sex and robots». Kate Devlin está en Chile, fue invitada a explicar sus estudios al Congreso Futuro 2020. En conversación con Qué Pasa, Kate Devlin explica algunos detalles de sus estudios y explicaciones de lo observado durante sus años de investigación.

El lunes pasado presentó su charla en Santiago, así también como en Valparaíso al día siguiente. Hoy, la doctora Devlin estará en la «Noche nerd del futuro», que se realizará en el Teatro iF, en Providencia.
Kate Devlin durante una de las muchas charlas que da alrededor del mundo.

– ¿Crees que existirá un punto en que los hombres no puedan diferenciar entre tener relaciones con un robot y con otra persona?

No, creo que somos muy buenos para detectar robots. No tenemos un nivel en que no podamos distinguir robots sexuales de otros seres humanos. Tal vez en cientos de años, pero no creo que sea así porque nuestro cerebro es muy hábil para detectar qué algo no está bien cuando aprecia una parte del cuerpo. También creo que algunos hombres, sus objetivos están dirigidos hacia hombres, algunos hombres podrían estar felices con un compañero o compañera que sea un robot, pero también podría ayudar a mejorar la conexión con otras personas.

– ¿Por qué esta tecnología está dirigida con mayor fuerza a hombres que a mujeres?

Supongo que la tecnología por defecto apunta a los hombres. No existen pensamientos de diseñar este proceso. Son pocos los talleres que ha desarrollado unidades de muñecas sexuales en el mundo. Deben haber pensado que esta tecnología es principalmente para hombres.

– ¿Todos estos avances tecnológicos están enfocados en la industria del sexo, o existen también otros objetivos?

Hay un campo mucho más amplio de la tecnología sexual que no incluye robots. No solo para el placer, sino que también con fines clínicos o para ayudar a personas que tengan problemas sensitivos. Esta tecnología puede generar fines asistenciales, ortopédicos o de otro tipo para proveer de placer para todos. Además, creo que el mercado de robots sexuales es muy pequeño aún. Lo más interesante es que la tecnología sexual puede ser más inclusiva si se diversifican las formas de entender este desarrollo tecnológico más allá de querer construir robots humanos.